martes, 2 de febrero de 2016

Definitivamente un texto es el reflejo del autor

 A partir del día  28 de enero pudimos descubrir lo siguiente: Primero. Un texto es el reflejo del escritor, donde el lector puede interpretar desde la vida personal hasta las ideologías que posee. Segundo. El lector no es sumiso al escritor y el escritor debe adaptarse según su público –niños, jóvenes, adultos, etc.- y no el lector a él; quizás la única tarea del lector es comprender completamente las intenciones que posee el texto. Tercero.  El estado de ánimo es crucial para la escritura, un escritor desilusionado puede ser bastante conciso, alejado de este mundo e inclusive aburrido de su vida, donde la única solución para satisfacer sus necesidades es escribir. Para resumir; cada vez que empiezas un libro es como si te sentaras frente al autor y discutieran acerca del tema, donde cada uno dará su opinión y dependiendo del lector,  rechazara o seguirá la posición del escritor.
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